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El Capitán del Ser

Mi por qué? 

Porque escribir sobre lo que me enseña Cristo es lo único que percibo como un don en mi vida que puede ser pulido con gusto.

Hoy comienzo una nueva etapa. Hasta ahora hacía mis lecturas bíblicas, para ir volcando mis reflexiones en cuadernos. Pero decidí aprovechar esta maravillosa herramienta que es el blog, volcando aquí directamente, sin edición ni mucha revisión, con la sincera expectativa de que lo que aquí comparto lleve esperanza a alguna otra persona.

Si te sentís perdido, agobiado, desbordado o sin fundamentos sólidos, te digo que puedo llegar a comprenderte, porque yo estuve así. No es fácil el diseño de una vida. Sómos frágiles, esa es la realidad. 
Nos ponemos una máscara de valentía y autosuficiencia, pero en realidad nuestras energías y tiempo son limitados, y un simple microbio podría llegar a matarnos en minutos. Así de vulnerables somos. Pero, es absurdo, con actitud soberbia vamos por la vida. Hasta que un quiebre nos tumba, agota o pierde.

A punto de cumplir 45 años, y con una infinidad de rumbos en la búsqueda de identidad y próposito, te puedo decir que conocer la esencia del ser, el querer saber quiénes somos y nuestro destino en la tierra puede llegar a enloquecernos, si no ponemos a Cristo como capitán de la nave de la vida.

Una de las grandes fallas del ser humano es su doblez e hipocresía. Las acciones van hacia un lado, pero los pensamientos hacia otro. Y dónde suele ocurrir mucho esto, es en el ámbito de la religiosidad. Por que podemos llegar a comportarnos moralmente correctos por dos cosas: para lograr la aceptación y recompensa de los testigos, o por temor a las consecuencias un castigo por un comportamiento no aceptable socialmente.

Pero si en nuestro corazón no hay amistad y reinado de Cristo, será sólo una vida encadenada a pecados y ofensas abortadas antes de salir a la luz. Es inútil negar que el resentimiento, la mentira, la vanidad y los pensamientos de sensualidad y adulterio revolotean la mente, y hasta disfrutamos de ese arriesgado coqueteo. Necesitamos ser llenos de Jesús, de su palabra, perdón y misericordia, por cataratas, para apuntar a tener una mente aprobada por quien conoce perfectamente y al detalle nuestra mente y corazón, que es Dios.

La amistad con Cristo se busca en la intimidad de la habitación, a puertas cerradas, sin testigos humanos. Hablando con El, no solamente pidiéndole fe y fortaleza para afrontar las pruebas, entregándole nuestras debilidades y principalmente reconociendo que nos gusta esa esclavitud que producen los pecados. Sólo se puede ser libre cambiando de amo. Sólo Jesús reinando en todos los aspectos de nuesta vida, nos puede hacer vivir en un imperio de libertad.

Su trono es santo, y necesitamos ser limpiados para acercarnos. Su voluntad es perfecta, y una vida de paz sólo se logra abandonando nuestros caprichos alineándonos a sus planes y propósitos universales. Se requiere ser humilde para reconocer que el sustento depende de El. Y que somos eternos deudores, que no hay obra ni tarea que pueda compensar el infinitamente inmenso regalo que es la salvación para vivir eternamente con Dios.

Hay que pedir la fuerza y el milagro para poder perdonar y soltar a aquellos que hemos atado con maldiciones, acciones dolorosas o intenciones de revancha. Porque la certeza de nuestro perdón está ligada a poder perdonar a otros.

Te invito a gustar de la amistad y la intimidad con Cristo, que se logra con la oración. 

Hablando con El, de manera sincera, encomendándole nuestra jornada y la vida, dándole gracias por su paciencia y bendiciones a pesar de no merecerlas por ser imperfectos.

Nunca un tiempo es excesivo para la oración. Cuando es sincera, hay un profundo deleite que no se puede experimentar en otras cosas.

Hasta pronto. Que tengas una fructífera y bendecida jornada.








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