Ir al contenido principal

Diez consejos de Bernardo Stamateas para mejorar la autoestima




Diez consejos de Bernardo Stamateas para mejorar la autoestima


1. Nuestra estima debe estar basada en quienes somos (ser) y no en nuestros logros (hacer).

Cuando mencionamos el término "estima" una lluvia de conceptos y significados vienen a nuestra mente. Pensamos que estima es tener una buena posición económica, un máster, un título universitario, un apellido; sin embargo todos estos son mitos que hoy necesitamos erradicar de nuestra mente para poder asentar nuestra estima sobre un cimiento sólido.

2. Saber que todas las situaciones nos preparan para consolidar y afirmar nuestra estima.

Nuestra estima se va gestando a través de lo que recibimos de los otros, de sus palabras y de lo que nosotros creemos de nosotros mismos. Sin embargo, pasar por dificultades, por circunstancias dolorosas no implica no tener estima, todo lo contrario. No se trata de tener o no tener estima sino de hacer crecer la estima y los pensamientos de autovaloración. Cada logro, cada éxito, cada fracaso que logramos revertir asienta nuestra estima y la hace cada vez más fuerte.

3. La estima se construye con palabras de validación. 

Nuestra estima se va formando desde el momento en que nacemos y ella dependerá en sus comienzos de las palabras, de los abrazos, de la contención y del afecto que hayamos recibido de nuestros padres o de los seres más allegados.

4. Desterrar las creencias erróneas de nuestros pensamientos. 

La primera creencia errónea: No soy bueno, es decir, soy un inútil, soy un fracaso, no sirvo para nada, no me lo merezco; en resumen es, no soy bueno. La segunda creencia errónea: Mi vida diaria no es buena. No me interesa nada, no me motiva nada, para mí es todo lo mismo, no me motiva mi presente, no hay nada que me atrae. La tercera creencia errónea: Mi futuro es incierto. Mi futuro va a ser peligroso, mi futuro va a ser malo, mi futuro va a ser negativo. Entonces no soy bueno, mi vida diaria no es buena o nada me atrae, nada me motiva o no hay nada interesante en mi presente y mi mañana va a ser peligroso, incierto, sin esperanza, etcétera.

5. Tener una mente orientada al aprendizaje.

Tener claro que “todavía me falta seguir aprendiendo”. Esto es lo que sabe una estima sólida, que no es perfecta, que está en construcción, que va camino a mejorar cada día, que no sabe todo pero que cada día que pasa sigue aprendiendo. Entonces, lo primero, lo más importante por cada situación que pasamos, es ser capaz de preguntarnos:

¿Qué puedo aprender de esta situación, qué puedo aprender para seguir creciendo? ¿Qué tengo que aprender que todavía no sé? ¡Quiero seguir creciendo, quiero seguir avanzando!

6. Una estima sana la posee quien descubre sus fortalezas. 

El pez sabe nadar, pero no sabe trepar; el mono sabe trepar pero sabe nadar y el pato sabe nadar y volar, pero ninguna le sale bien, aunque por lo menos sabe hacer dos; pero nadie sabe todo, la gente te va a pedir que camines sobre el agua, que seas perfecto, pero nunca te sientas menos, estás creciendo. Nada ni nadie puede determinar tu futuro, sólo lo harán aquellas actitudes verdaderas o falsas que incorpores en tu mente.

Lo correcto sería así… "Corre con paciencia la carrera que tienes por delante". Sigue moviéndote hasta ser el número uno en tu especialidad, nadie hace todo bien o todo mal. Hay algo que sólo tú lo haces como nadie. Descúbrete a ti mismo. Sólo hay que seguir caminando con fe, sólo hay que seguir moviéndose y nunca volver atrás. Si te lastimaron, te vuelves a levantar, busca ayuda, reconstruye tu vida y sigue adelante. El lamento no es una herramienta para los ganadores.

7. Basar nuestra estima en lo que somos.
El tener cosas nos da una sensación de ilusoria de seguridad, pero la estima no tiene que ver con tener, sino con ser. Muchas personas obtienen lo material, es decir les va muy bien en todo lo referente al ámbito económico, pero en su vida emocional no han logrado formar una familia, una pareja.

Puedes tener dinero, títulos colgados en tu oficina, pero no tener una estima sana. Todos los seres humanos estamos formados por un alma, una mente y un cuerpo y para que nuestra estima esté sana necesitamos tener un equilibrio en las todas las áreas en las que nos movemos. Puedes tener dinero y nadie que te quiera y esa ausencia de afecto inexorablemente lastima nuestro ser.

8. Tendrás una estima fuerte si ella no depende del puntaje de los otros. 

Muchas personas consideran que porque tienen a su alrededor gente que los reconoce, que los admira, son dueños de una estima positiva. Pueden estar a tu lado, sin embargo, estas personas, quizá, no son las más adecuadas.

Tu estima no depende del puntaje de los otros, sino de que cada vez que te encuentres con un techo sobre tu vida, seas capaz de romperlo. Cada vez que quieras lograr algo y esa puerta se cierra, es el momento de romper tu propio límite, no de discutir y pelear con los demás. ¿Qué significa romper el techo? Que cada vez que quieras lograr algo, no debes enojarte, entristecerte, pelear con los demás, sino ir y romper tu techo, tu límite. Detrás de ese techo está ese sueño, ese objetivo, ese sueño que estás buscando. No desperdicies ni un minuto de tu vida en la gente que no sabe validarte ni reconocerte, usa ese minuto de tu vida para superarte a ti mismo. Y cuando lo hagas, tu estima se habrá afirmado mucho más y estarás listo y preparado para nuevos desafíos.

9. Sé el primero en creer en vos.

Concentra tu fe en ti mismo y no en el pensamiento y en la opinión de los demás. Y una vez que lo hayas hecho, aquellos mismos que te criticaron vendrán a buscarte para asociarse contigo y con tu proyecto. Invierte en ti, en crecer, en hacer un curso de negociación, en cómo relacionarte con los demás, en cómo hablar delante de la gente, cómo mejorar tu don predominante, cómo ser mejor vendedor, cómo mejorar tu profesión. Buscale la vuelta y no te rindas; en lugar de concentrarte si estás enojado con la gente que no te dejó entrar, da la vuelta, sube al techo, rómpelo, porque cuando lo hagas todo aquello que estabas persiguiendo lo verás concretado. Determina sobre tu vida todo lo que estás esperando que te pase.

10. Te mereces lo mejor. 

Una estima sana acepta que a lo largo de toda la vida tendremos cualidades y defectos. Toda nuestra vida vamos a tener cosas buenas y cosas malas. Cuando una persona no muestra sus cosas malas es porque está en conflicto. Y cuando una persona no muestra sus cosas buenas también está en conflicto; cuando cada uno de nosotros podamos aceptar estos sucesos estaremos en paz.

Con errores y con defectos tu estima debe estar sana. El tema es que sigamos creciendo. Éste es el punto, reconocerlos, pero a pesar de ellos darnos el valor que nos merecemos.

¿Cómo estás invirtiendo tu tiempo para crecer cada día? ¿Qué es lo que estás haciendo? Lo importante es estar siempre en proceso de crecimiento y en elegir los mentores adecuados para cada momento de tu vida.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Qué significa voz de Dios, y no de hombre?

"Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó.  Y el pueblo aclamaba gritando: !!Voz de Dios, y no de hombre!   Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos." (Hechos 12:21 al 23) En todo lo que haga, si verdaderamente he muerto a mí mismo, soltando falsas y momentáneas seguridades de este mundo, intentaré manifestar la gloria de Dios habitando en mí.  El aspecto exterior no provoca cosas perdurables, sólo impresiones momentáneas. La superficialidad deja al descubierto un corazón caído cuando ni bien se la raspa un poquito. La integridad en cambio permanece como tal hasta la última partícula.  He decidido voluntariamente someterme al moldeo constante de Dios para que mi interior más íntimo, mi ser fundamental, aunque al principio sea pequeño, al menos sea de una sola pieza, para convertirse en una roca, más sólida que brillante quizás.  Cualquier cos...

¿Qué significa Futuro maravilloso?

Al hombre que vio en el espejo casi lo desconoce. Algunas canas, arrugas que surcaban la frente eran como de otra cara, porque sus ojos no habían envejecido. Al contrario tenía más luz que la que recordaba en su juventud y más que en la que veía en casi toda la otra gente. El sol y el agua del mar habían dejado sus huellas del último naufragio. Así también algunos golpes de sus carceleros. Casi ni se acordaba de eso. La mano, esa picadura de serpiente. Desde ese encuentro con la luz enceguecedora, su vida salió impulsada a atravesar tierras y mares imposibles, casi no podía distinguir qué era material o espiritual. Recordaba que era humano cuando se agotaba, recién ahí llegaba a distinguir qué era entusiasmo, emoción o temperamento. Pero, vez tras vez repasaba la lección en la que debía  de aprender que la clave del punto de partida de su jornada estaba en la meditación en intimidad. No moverse hasta que el maestro hable. En Tarso, sentía que era un hacedor de circunstancias. Un...

¿Con quiénes no debo hablar de mis problemas?

Los problemas son simplemente situaciones en las que se nos desafía a combinar las herramientas adquiridas a través del aprendizaje y la experiencia, junto con la capacidad de incorporar nuevas distinciones. Así sorteamos ese desafío que nos pone en un nuevo nivel a la espera de otro desafío para seguir creciendo como personas o equipo. Los problemas van a aparecer siempre y bienvenidos son porque indican que estamos vivos. Sólo los muertos no tienen problemas.  Aceptar que renunciar a la autosuficiencia para poder avanzar en nuestras metas y objetivos es de inteligentes. También es de inteligentes ser prácticos a la hora de buscar las mejores opciones y no andar llevando nuestros problemas a cualquier parte o buscando socios "ancla" que nos terminen estacando en la queja improductiva.  Es bueno al menos saber primero con quiénes NO debo hablar de mis problemas. 1) No debería hablar de mis problemas con quien nos dice lo que queremos oír. Es una pérdida de tiemp...